Archive for marzo, 2010

RIESGO CARDIOVASCULAR EN ADOLESCENTES

 

 

Los jóvenes que dedican más tiempo a conductas sedentarias tienen cifras más altas de presión arterial, triglicéridos y glucosa.

 

 

La falta de actividad física se ha reforzado a consecuencia de la cantidad de horas que los niños pasan sentados en la escuela, el uso del transporte motorizado para desplazarse y la proliferación de actividades de ocio tecnológico, que incitan al sedentarismo, entre otros.

 

Sedentarismo

Aunque los jóvenes decidan practicar un deporte, el abuso del ocio sedentario aumenta el incremento del riesgo cardiovascular, con independencia del ejercicio que se realice. Según el estudio AFINOS, elaborado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en colaboración con el Departamento de Educación Física, Deporte y Motricidad Humana de la Universidad Autónoma de Madrid y el Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Complutense de

Madrid, no sólo es importante realizar actividad física de forma consciente. Lo fundamental es reducir el tiempo sedentario, es decir, el número de horas con bajo consumo energético.

 

Los resultados de AFINOS muestran que los jóvenes que dedican más tiempo a conductas sedentarias tienen cifras más altas de presión arterial, triglicéridos y glucosa, así como mayor riesgo cardiovascular global, del mismo modo que también tienen mayor nivel de acumulación de tejido adiposo, general y abdominal. Además, se ha demostrado que los adolescentes con sobrepeso que son sedentarios, incrementan todavía más el riesgo cardiovascular.

 

Diferencia entre sexos. Las chicas con alto nivel de sedentarismo registraron mayores tasas de colesterol "perjudicial", mientras que los chicos destacaron por presión arterial y concentración de glucosa más alta. Respecto a los niveles de grasa, ellas destacan por una mayor adiposidad general y ellos, por más obesidad abdominal. Los especialistas creen que los resultados obtenidos animan a elaborar recomendaciones con el fin de reducir el tiempo que niños y adolescentes permanecen inactivos, así como la importancia de tener en cuenta las conductas sedentarias como parte de la estrategia en la prevención del desarrollo prematuro de riesgo cardiovascular en la infancia y en la adolescencia.

 

 

Es necesario cambiar los hábitos

Según datos en población española del "Health Behaviour School Children Study", en torno al 44% de los adolescentes ve la televisión más de tres horas al día y un 30% dedica entre tres y más horas al ordenador. Por otro lado, un trabajo de la investigadora Itziar Hoyos Cillero, profesora colaboradora de la Escuela Universitaria de Enfermería de la Universidad del País Vasco, analizaba en 2008 el grado de sedentarismo de los universitarios.

 

Las conclusiones fueron rotundas:

Casi la mitad de los alumnos dejan de hacer deporte en el paso entre el bachillerato y la universidad. Las razones que argumentan son la falta de tiempo y de ganas. Por último, un estudio reciente publicado en la revista "Archivos de Medicina del Deporte", llevado a cabo entre 18.000 adolescentes españoles de 13 a 18 años, concluye que el sedentarismo afecta al 41% de los niños y al 52% de las niñas, mientras que la hipertensión es un problema para el 40% de los chicos y el 25% de las chicas.

 

Más deporte.

El Programa Thao, además, destaca que durante los fines de semana, el tiempo dedicado a la actividad física se reduce de manera considerable a menos de una hora al día (hasta un 43% de los jóvenes no realizan ninguna actividad o deporte los domingos). Por el contrario, se incrementa de forma notable el tiempo dedicado a actividades sedentarias relacionadas con las nuevas tecnologías, sobre todo, el uso de consolas y ordenadores. Los datos constatan que la utilización de estos aparatos se incrementa hasta un 82,5% los sábados y domingos. Los expertos remarcan la importancia de los progenitores para potenciar la actividad física de sus hijos.

 

Promover el deporte con imaginación

Un estudio reciente de la Universidad de Leeds (Reino Unido), publicado en la revista "Journal of Health Psychology", ha constatado que cuando la actividad física se estimula con el fomento de máximas como "serás más feliz", los resultados son mejores que con motivos racionales como "estarás más sano". Las estrategias actuales sólo se dirigen a explicitar las mejoras para la salud que representa la práctica de ejercicio físico. No obstante, los expertos aún estudian los motivos de tales resultados, aunque una de las hipótesis apunta que los beneficios emocionales son más inmediatos que los racionales.

 

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Posted by admin - 25 marzo, 2010 at 13:04

Categories: Salud   Tags:

ALIMENTOS INTEGRALES PARA NIÑOS

Un mayor consumo de alimentos integrales ayuda en la prevención de enfermedades crónicas y en la estabilización del peso debido, en parte, al control de la saciedad y del apetito. En España, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), mediante la imagen gráfica de la Pirámide de la Alimentación Saludable, da preferencia a los alimentos integrales entre la población infantil, si bien este consejo no se refleja en los hábitos de consumo de niños y adolescentes.

 

Los resultados de la mayor encuesta de consumo y práticas dietéticas, "Hábitos alimentarios en la población juvenil española. Estudio Enkid (1998-2000)", revelan que menos de la mitad de los niños y jóvenes españoles de entre 4 y 24 años tiene un buen nivel de alimentación. En el resto de la muestra se reflejan carencias o hábitos alimentarios inadecuados. Entre los datos más relevantes cabe citar que tan sólo una cuarta parte de la población infantil y juvenil toma fruta  o zumos y el 80% consume más cantidad de grasa de lo aconsejado. Gustan de productos como la bollería y los snacks industriales, las comidas rápidas  y las frituras.

 

En un análisis realizado entre una muestra de adolescentes en Estados Unidos, se comprobó que tan sólo el 5% de los menús del comedor escolar daban la posibilidad de comer pan integral. Se estudió la oferta de este pan por ser un alimento de consumo diario y repetido.

 

Camino progresivo hacia lo integral

 

El niño pequeño que comienza a comer alimentos sólidos es receptivo a estos, sus sabores, olores y texturas. Es el momento adecuado para ofrecerle desde el principio alimentos integrales; desde el pan (se puede comenzar por el pan de molde) hasta el arroz integral. Si el objetivo es mejorar los hábitos, el cambio hacia lo integral ha de ser progresivo para que se mantenga en el tiempo, ya que el niño está acostumbrado a otros sabores y enseguida notará la diferencia, que puede ser la razón de su rechazo.

 

Los cambios deben ser sutiles pero constantes para que el niño se acostumbre poco a poco a una alimentación más saludable.

 

En los desayunos: El inicio puede ser la elaboración de repostería y masas caseras con harina integral, como el bizcocho. Otra opción consiste en mezclar, a partes iguales, harina refinada e integral. Esta última servirá para la elaboración de otros productos artesanos, como galletas o magdalenas.

Un desayuno energético mediante arroz integral con leche y canela puede convertirse en el deseado por los más pequeños si les gusta el sabor dulce. En esta primera ingesta del día, el cambio también pasa por sustituir los cereales más azucarados por otros completos, tipo muesli, con granos enteros de arroz hinchado o de avena. Se puede comenzar por mezclar una cucharada de estos nuevos con los cereales de siempre y aumentar de manera gradual la cantidad.

 

Almuerzos y meriendas: El pan de molde integral o el pan normal integral es una opción acertada para la preparación de los sándwiches o bocadillos. Tienen más del doble de fibra, menos grasa saturada y son menos calóricos.

 

Comidas y cenas: Los cereales integrales (arroz, mijo) y sus productos derivados, como las pastas (espaguetis, macarrones o cuscús, entre otros), el pan integral o las masas para pizza pasan a formar parte de la dieta uno a uno y de forma paulatina para que el niño se acostumbre a su sabor y textura, sin que sufra los inconvenientes de un consumo excesivo de fibra. Cualquier receta de pasta o de arroz  se puede elaborar con las versiones integrales de estos alimentos, con la salvedad de que les cuesta más tiempo cocerse.

 

MÁS INTEGRAL, MÁS FIBRA

 

La cantidad en gramos de fibra que necesita consumir un niño a diario se calcula con una fórmula sencilla: a su edad se le suma 5. El incremento de la fibra en la dieta debe hacerse de manera gradual, ya que el exceso puede provocar flatulencia, distensión y dolor abdominal, además de heces blandas e incluso diarrea. La fibra dietética se encuentra en exclusiva en los alimentos de origen vegetal: cereales integrales y derivados (pan, pasta, galletas, bizcochos…), frutas (la fibra abunda en su piel), verduras y hortalizas, legumbres, frutos secos y frutas desecadas. Esta particularidad hace que se puedan considerar alimentos laxantes, cuyo consumo es un remedio seguro para prevenir el estreñimiento.

 

No es difícil alcanzar los requerimientos diarios de fibra. En el caso de un niño de diez años, los 100 gramos de pan integral que se puede comer a diario entre el bocadillo del almuerzo o la merienda, y los trozos de pan de la comida y de la cena, suponen un aporte de unos siete gramos de fibra, la mitad de la cantidad que necesita en todo el día.

 

Los alimentos integrales, por su riqueza en fibra, redundan en importantes beneficios en el organismo:

Ayudan a prevenir el estreñimiento en los niños ya que aumenta el bolo fecal y acelera el movimiento intestinal. Tan importante como aumentar la cantidad de fibra es tomar suficiente agua para evitar que se aglutine en el intestino y forme una masa seca y dura que agrave más el estreñimiento.

 

Sacia más y ayuda al niño a controlar su apetito. Ésta es una importante medida preventiva frente a la obesidad infantil, un problema creciente en este sector de población. Los hidratos de carbono que contienen los alimentos integrales, como el pan, el arroz, la pasta o las legumbres, se absorben de forma lenta, por acción de la fibra. El niño recibe la glucosa -la energía- de forma gradual y este efecto le ayuda a calmar su apetito durante más horas.

 

Ayuda a reducir los niveles de colesterol que, aunque es un trastorno propio de las personas adultas, cada vez son más los niños que lo tienen elevado. Éste se relaciona con el desarrollo de trastornos cardiacos.

 

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Posted by admin - 25 marzo, 2010 at 12:16

Categories: Preconcepción   Tags:

APERITIVOS SALADOS PARA NIÑOS

Los niños prueban el primer snack a una edad cada vez más temprana. Hay aperitivos de muchas formas, tamaños y texturas. Hasta los más pequeños disponen de variedades para roer con sus recién salidos dientes. Pasados los dos primeros años de vida son pocos los niños que desconocen el sabor de un tentempié salado: una bolsa de gusanitos, patatas, pajitas o productos similares.

 

La recomendación que establecen los expertos sobre el consumo de sal para niños menores de 7 años oscila entre 3 y 4 gramos al día. Esta cantidad equivale a ingerir entre 1.170 y 1.560 miligramos de sodio. Con este dato como referencia, la cantidad de sal -o de sodio- que concentran estos productos es muy elevada. Una bolsa de patatas fritas pequeña, con un peso de 31 gramos, contiene unos 425 miligramos de sodio: un tercio del consumo recomendado para los pequeños. Pero los aperitivos no son la única fuente de sal en la dieta infantil.

Otros alimentos que forman parte de ésta, como los embutidos, el queso o los cereales de desayuno, contienen también sodio, igual que la sal de mesa que se añade durante el cocinado.

 

Cuestión de responsabilidad

La primera infancia es una edad clave para forjar hábitos alimentarios saludables en los niños. Esta responsabilidad recae sobre los padres, ya que son quienes ofrecen los alimentos a sus hijos. Un niño de dos años es incapaz de buscar ese tipo de sabores por sí solo. Son los padres quienes le ofrecen la oportunidad de probarlos para, gracias a su sabor y color atractivos, intentar que el niño se comporte bien. Si desde pequeños se acostumbran a los sabores salados, desarrollarán cierta dependencia a la sal. Una alternativa a los aperitivos son los batidos, las frutas, la leche con cacao, los zumos y los sándwiches o bocadillos.

 

Cuando la ingesta de aperitivos salados es excesiva de forma puntual, como puede ocurrir si se acude a una fiesta de cumpleaños, no afecta de manera negativa a la salud del niño. Sin embargo, si estos productos se consumen a diario, pueden resultar perjudiciales y causar posibles problemas en la salud.

 

En ocasiones, sustituyen a la merienda o a la cena, con lo que se altera la distribución de nutrientes a lo largo del día. Lo mismo ocurre si se consumen justo antes de las comidas principales, ya que eliminan el apetito. Del mismo modo, si son un añadido a la ingesta habitual, pueden acarrear problemas de sobrepeso e, incluso, de obesidad infantil debido a su elevado valor energético.

 

 

La legislación establece para estos productos un máximo de un 5% de sal sobre sustancia seca (peso una vez eliminado el agua). Se considera que los niños de uno a tres años no deben consumir más de dos gramos de sal al día; de cuatro a seis años, menos de tres gramos, y de siete a diez años, menos de cinco gramos.

 

Si se tienen en cuenta estas recomendaciones, la cantidad de sal de muchos de los snacks es excesiva.

Una bolsa de pajitas que pesa 20 gramos puede contener hasta un tercio del consumo diario máximo aconsejado para los niños más pequeños.

Una bolsa de gusanitos de unos 36 gramos, aporta una quinta parte de la sal que precisan los más pequeños para todo el día.

Por otra parte, los gusanitos se elaboran a base de maíz, al que se añade aceite o grasa vegetal y sal, mientras que las pajitas se componen de una masa de patata frita, lo que hace que el producto absorba parte de la grasa de fritura. Unas pajitas pueden contener el doble de grasa que los gusanitos.

 

Estos productos reducen el apetito de los niños, les acostumbran a sabores intensos y poco naturales y, si se consumen como almuerzo o merienda, desplazan a otros alimentos nutritivos e interesantes, como los lácteos, las frutas y los bocadillos.

 

 

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Posted by admin - 18 marzo, 2010 at 16:23

Categories: Niños(1-3 años)   Tags:

NIÑOS AUTISTAS Y CONDUCTA ALIMENTARIA

Las prácticas anormales de los niños con Trastornos del Espectro Autista (T.E.A.), denominación clínica del autismo, se expresan de diferentes formas y les dificultan la adaptación a una alimentación adecuada. La incorporación tardía de alimentos sólidos y nuevos o la dificultad para masticar son algunas de ellas.

 

La atención integral de los menores con autismo pasa por conocer las alteraciones en su comportamiento alimentario, aunque la causa no esté clara. Se ha aceptado que su aparición está relacionada con los patrones restrictivos e inflexibles típicos de estos niños (conductas estereotipadas o dificultades para asimilar los cambios), pero en los últimos años se aborda el posible origen asociado a alteraciones orgánicas, como alergias e intolerancias alimentarias, o a problemas de mala absorción intestinal.

 

 

Se ha llevado a cabo un estudio de diseño trasversal y retrospectivo de casos y controles en la Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil y la Unidad de Nutrición Clínica y Dietética del Hospital Universitario Virgen de las Nieves, en Granada.

La muestra estaba constituida por 46 niños y adolescentes autistas (casos), además de 30 controles escogidos entre los hermanos sanos. El objetivo fue examinar los hábitos alimentarios y el comportamiento de los participantes y precisar las conductas alimentarias atípicas.

 

 

Los padres cumplimentaron una encuesta dietética completa. Se incluían cuestiones relativas a la alimentación materna, las dificultades en la nutrición de los recién nacidos y de los niños durante la primera infancia, el diagnóstico de alergias alimentarias o de otra índole y los trastornos digestivos (estreñimiento, diarreas, meteorismo), otros trastornos de los hijos (irritabilidad, hiperactividad o problemas de sueño), las infecciones recurrentes que requirieron antibiótico, así como los hábitos, preferencias y aversiones alimentarias.

 

Los resultados del estudio mostraron lo mismo que han constatado otras investigaciones semejantes: los niños autistas tienen más retraso en el desarrollo del área de la alimentación. En ellos es más difícil la incorporación de alimentos sólidos y nuevos, tienen más problemas para masticar, aprenden más tarde a beber en vaso, su capacidad para usar la pajita es menor y comen más deprisa. Según la muestra, el 47,8% de los niños autistas no bebían directamente del vaso a los 15 meses, en comparación con el 6,7% de sus hermanos sanos. A uno de cada tres se le diagnosticó conductas de pica y fueron quienes rechazaron los alimentos en mayor medida, tanto por el tipo de comida como por su textura (72% frente al 40%).

 

El conocimiento de las alteraciones en el comportamiento alimentario de estos menores es de gran interés porque permitiría diseñar pautas dietéticas específicas, corregir deficiencias nutricionales asociadas y mejorar su atención integral.

 

 

Dieta sin gluten y sin caseína

 

Estudios recientes constatan el efecto positivo de las dietas sin gluten y sin caseína en los niños autistas. Se han detectado péptidos anormales en la orina atribuidos a la incapacidad del organismo de descomponer esas proteínas en los aminoácidos. Las sustancias más problemáticas son el gluten y la caseína de la dieta. Estos componentes mal metabolizados producirían los neuropéptidos caseomorfina (derivada de todos los productos lácteos) y gliadinmorfina (procedente del trigo, la avena, el centeno, la cebada…, que pasarían al torrente sanguíneo y de ahí al cerebro, donde actúan como los opioides endógenos y provocan toxicidad. Esto explicaría parte de los síntomas autistas.

 

Se ha realizado un ensayo controlado aleatorio que cumple los autores identificaron sólo un ensayo controlado aleatorio que cumplía los criterios de selección de la publicación científica. En el ensayo, se aplicaba la dieta libre de gluten o libre de caseína como intervención para mejorar el funcionamiento conductual, cognitivo y social en individuos con autismo. Los resultados del ensayo indican que una dieta combinada, libre de gluten y caseína, puede reducir algunos rasgos autistas. Pero el ensayo fue de pequeña escala, con sólo diez participantes en el grupo de tratamiento y diez participantes en el grupo de control.

 

 

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Posted by admin - 11 marzo, 2010 at 13:04

Categories: Niños(1-3 años)   Tags:

ALERGIA A LOS FRUTOS SECOS

Los frutos secos son unos alimentos muy nutritivos; en sus más de 500 calorías de media por 100 gramos concentran proteínas, grasas insaturadas y una buena dosis de vitaminas, minerales, fibra y fitoquímicos. Pero no sólo contienen muchos nutrientes en cantidades interesantes, también se consideran uno de los alimentos que más alergias originan, sobre todo entre los más pequeños y, en particular, son los cacahuetes los que resultan más alergénicos.

 

Según datos de la Sociedad Española de Inmunología y Alergia Pediátrica, la alergia a alimentos afecta entre el 1% y el 7% de la población. Lo más frecuente es que este tipo de alergias se manifiesten durante la infancia, en los primeros años de vida, y no es raro que un niño tenga alergia a varios alimentos distintos de forma simultánea o sucesivamente. No obstante, muchas alergias alimentarias, como a la leche, a los huevos o al pescado, se superan con los años. Esto es menos habitual cuando se sufre alergia a los frutos secos, que suele perdurar toda la vida, por lo que los niños (después adultos) aprenden con los años a evitar los alimentos que les sientan mal.

 

 

Los frutos secos son alimentos potencialmente alergénicos y, dentro de todos ellos, los cacahuetes suelen ser los que provocan mayor número de alergias. El niño, si es muy pequeño, no le sabe decir a su mamá o a su papá que le duele el estómago o le pica la garganta cada vez que come algún fruto seco que le provoca alergia, es una de las razones por la que no es fácil diagnosticar las alergias alimentarias en los primeros años de vida.

 

Por ello, es importante observar cómo reacciona el organismo del niño cada vez que introducimos en su dieta un nuevo alimento y estar más atentos cuando se trate de un alimento potencialmente alergénico, sobre todo si hay antecedentes de alergias alimentarias en la familia. En estos casos conviene esperar hasta los tres o cuatro años a introducir los frutos secos en la alimentación del niño.

 

 

La clave para evitar una reacción alérgica es no consumir ningún alimento al que el niño sea alérgico y ningún producto que contenga ese alimento como ingrediente, e incluso habrá que evitar el contacto físico con el alimento en cuestión. Si se trata de frutos secos, no sólo hay que tener en cuenta estos alimentos que se comen tal cual, sino todos aquellos productos que lleven algún fruto seco en su composición, por muy pequeña que sea la cantidad.

 

Para identificar si el producto lleva frutos secos se ha de leer con detenimiento la lista de ingredientes y asegurarse también de que no incluyan cualquiera de los siguientes ingredientes:

 

Frutos secos: cacahuetes, almendras, todo tipo de nueces (del Basil, de Macadamia…), avellanas, pistachos, anacardos, avellanas, pipas de girasol, pistachos, piñones, castañas.

 

Productos cuyo ingrediente principal es el fruto seco: mazapán, guirlache, turrón, ciertos bombones, pastas y cremas que contengan frutos secos (por ejemplo, crema de cacao, mantequilla de cacahuete o de almendra).

 

Determinados productos de repostería y panadería: bizcochos, panes de semillas, galletas, bollos, cereales de desayuno, barritas de cereales, etc. Los frutos secos se añaden a una variedad cada vez mayor de alimentos tales como las salsas de barbacoa y los helados.

 

Aceite de frutos secos, como el aceite de girasol o de avellanas.

 

 

ALERGIA A UN ALIMENTO

La alergia a un alimento se produce cuando el sistema inmune o de defensas de una persona reconoce como tóxico algo que la persona ha comido. A los componentes de los alimentos que provocan alergias se les denominan alergenos. El sistema de defensas, al intentar proteger al organismo frente a los alergenos, produce anticuerpos denominados inmunoglobulinas E (IgE), los cuales inducen a determinadas células especializadas a liberar histamina en la sangre.

 

La histamina es la sustancia responsable de los síntomas típicos de una reacción alérgica, como ojos llorosos, picor en la nariz y goteo nasal, picor e inflamación de la garganta, manchas o urticaria en la piel, e incluso síntomas más graves como inflamación de las mucosas que puede conducir a asfixia e incluso provocar la muerte de la persona. Cuando una persona tiene alergia a un alimento, cada vez que coma ese alimento notará los síntomas de manera más o menos pronunciada.

 

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Posted by admin - 8 marzo, 2010 at 16:26

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NUEVO METODO PARA DETECTAR UNA APENDICITIS

A pesar de los grandes avances de la medicina, la apendicitis es un problema de actuación inmediata en los servicios de urgencias de los centros hospitalarios. El diagnóstico preoperatorio de la apendicitis aguda conlleva un importante porcentaje de errores; algunos se caracterizan por sus intervenciones innecesarias y otros por la atención tardía, cuando ya se han registrado los primeros síntomas de peritonitis (inflamación del peritoneo, membrana que recubre parte de la cavidad abdominal y sus vísceras). Además de esta dificultad al discernir el diagnóstico, los expertos apuntan a la contaminación atmosférica como un nuevo factor de riesgo en su desarrollo.

 

 Un test de orina

Investigadores del Hospital Pediátrico de Boston han desarrollado un nuevo procedimiento basado en el análisis de una muestra de orina. Es una técnica rápida y fácil. Estudiaron los niveles en orina de una determinada proteína que fueron mayores en los pequeños con apendicitis, respecto a los niños sanos.

 

La proteína, conocida como LRG (leucine-rich alpha-2-glycoprotein), es una glicoproteína, es decir, está unida a un azúcar que tiene muchos residuos leucina en su cadena de aminoácidos. El aumento de la LRG se  relacionó con la inflamación en el apéndice, de forma que sus niveles se elevaban de manera proporcional al grado de hinchazón. Este hallazgo significaría un enorme paso adelante en el diagnóstico de la apendicitis mediante un sencillo test al alcance de cualquier centro sanitario.

 

A menudo, es necesaria una exploración ecográfica o un escáner para confirmar la inflamación apendicular. Algunas de estas técnicas no están disponibles en todos los centros sanitarios, de forma que en muchos casos se retarda el diagnóstico. Según Richard Bachur, jefe de urgencias del Hospital Pediátrico de Boston, otro de los inconvenientes de los métodos tradicionales es el uso de radiaciones que pueden incrementar el riesgo de desarrollar cáncer.

 

 

 

 

 

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Posted by admin - 1 marzo, 2010 at 15:22

Categories: Salud   Tags: