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ASMA INFANTIL

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image El asma sigue siendo la enfermedad crónica más habitual entre la población infantil

Recientes estudios han revelado que una buena intervención educativa, constituida por un programa integral de atención al niño asmático y sus cuidadores, podría reducir de forma significativa las visitas al hospital, así como su coste sanitario.

Esta educación incluye enseñar a los pacientes cómo controlar el flujo respiratorio y mostrar a los cuidadores la importancia de hacer cambios ambientales en el hogar como, por ejemplo, la eliminación de los disparadores del asma (polen y moho del exterior, los ácaros del polvo del hogar, la piel de gatos, perros y roedores y las plumas de pájaros).

Es esencial dar respuesta rápida a los principales síntomas (respiración dificultosa, silbidos ocasionales en el pecho, opresión torácica o tos) antes de que se conviertan en una emergencia asmática.

 

Programas educativos

 

Se han realizado una revisión sistemática de ensayos clínicos (38 en total) sobre formación en asma para niños que habían concurrido a un servicio de urgencias por crisis asmáticas, con o sin hospitalización, en los 12 meses previos. La revisión incluyó un total de 7.843 niños. Los resultados del análisis muestran que, además de reducir las visitas a urgencias y el riesgo de hospitalizaciones, la educación proporciona una disminución de la necesidad de hacer visitas no programadas con el pediatra.

 

Por tanto, los programas que incluyen instrucciones para el manejo del asma mejoran la eficacia del tratamiento integral, ya que conlleva menor pérdida de días de absentismo escolar o de actividad restringida (como el deporte), mejorando en consecuencia la calidad de vida de los más pequeños. Esta enseñanza debe ser suministrada, sobre todo, por el profesional de la salud, que realiza un tratamiento integral para cada niño. El proceso educativo ha de iniciarse en el mismo momento del diagnóstico. Para ello, probablemente, deberán superarse dificultades, como la falta de aceptación de la enfermedad por parte tanto del niño como de los padres, falsas expectativas de curación inmediata, el nivel social y cultural del afectado y de su familia u otros problemas emocionales.

 

El objetivo primordial de la instrucción es conseguir la máxima autonomía personal con la ayuda de la familia: ausencia de síntomas y crisis, lograr que el niño lleve una vida normal (incluido el deporte, mantener la función pulmonar dentro de los límites normales, prevenir la limitación crónica del flujo aéreo y evitar los efectos secundarios de la medicación usada en el asma y cuando sea posible eliminar la medicación.

 

Asimismo, estos programas deben incluir información para conocer mejor el asma, métodos para monitorizar sus síntomas, revisiones médicas periódicas para su evaluación y la revisión del tratamiento, un plan de acción escrito individualizado (autocontrol o ajuste de medicación por el propio paciente en caso de empeoramiento de asma) y medidas de control ambiental.

 

Guías de manejo práctico

Su manejo práctico debe ser indispensable en la consulta del pediatra si se tiene en cuenta que el asma es la causa más común de enfermedad crónica en niños. En concreto, los silbidos en el pecho en los primeros años de vida afectan a un tercio de la población infantil. Además, son los profesionales quienes deben proporcionar la información a los pacientes y sus familias. Por este motivo, a finales de 2007 la Organización Médica Colegial (OMC), avalada por el Ministerio de Sanidad y Consumo, publicó la primera "Guía de Buena Práctica Clínica en Asma Infantil".

 

A mediados de 2008 salió a la luz un protocolo internacional para abordar el manejo del asma infantil con el título PRACTALL, una iniciativa de las sociedades de alergia norteamericana y europea, incluida España. Su objetivo principal es unificar la forma de diagnosticar y tratar la enfermedad en todo el mundo. La guía también incluye un apartado específico dedicado a la educación como punto clave para el buen manejo de la enfermedad.

 

Tanto la guía de manejo práctico presentada por la Organización Médica Colegial (OMC) como el protocolo PRACTALL remarcan la necesidad de elaborar un tratamiento individualizado del asma en la población infantil. Muchos médicos extrapolan el tratamiento de adultos a niños sin tener en cuenta que no responden de la misma manera. Sin embargo, es importante que esta patología sea tratada de forma específica por pediatras y especialistas en neumología infantil.

 

Una terapia apropiada durante la infancia hará posible que el pronóstico de la enfermedad en muchos niños sea más favorable. Por el contrario, un tratamiento normalizado puede generar un gran impacto económico al no resultar efectivo.

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