RIESGO CARDIOVASCULAR EN ADOLESCENTES
Los jóvenes que dedican más tiempo a conductas sedentarias tienen cifras más altas de presión arterial, triglicéridos y glucosa.
La falta de actividad física se ha reforzado a consecuencia de la cantidad de horas que los niños pasan sentados en la escuela, el uso del transporte motorizado para desplazarse y la proliferación de actividades de ocio tecnológico, que incitan al sedentarismo, entre otros.
Sedentarismo
Aunque los jóvenes decidan practicar un deporte, el abuso del ocio sedentario aumenta el incremento del riesgo cardiovascular, con independencia del ejercicio que se realice. Según el estudio AFINOS, elaborado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en colaboración con el Departamento de Educación Física, Deporte y Motricidad Humana de la Universidad Autónoma de Madrid y el Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Complutense de
Madrid, no sólo es importante realizar actividad física de forma consciente. Lo fundamental es reducir el tiempo sedentario, es decir, el número de horas con bajo consumo energético.
Los resultados de AFINOS muestran que los jóvenes que dedican más tiempo a conductas sedentarias tienen cifras más altas de presión arterial, triglicéridos y glucosa, así como mayor riesgo cardiovascular global, del mismo modo que también tienen mayor nivel de acumulación de tejido adiposo, general y abdominal. Además, se ha demostrado que los adolescentes con sobrepeso que son sedentarios, incrementan todavía más el riesgo cardiovascular.
Diferencia entre sexos. Las chicas con alto nivel de sedentarismo registraron mayores tasas de colesterol "perjudicial", mientras que los chicos destacaron por presión arterial y concentración de glucosa más alta. Respecto a los niveles de grasa, ellas destacan por una mayor adiposidad general y ellos, por más obesidad abdominal. Los especialistas creen que los resultados obtenidos animan a elaborar recomendaciones con el fin de reducir el tiempo que niños y adolescentes permanecen inactivos, así como la importancia de tener en cuenta las conductas sedentarias como parte de la estrategia en la prevención del desarrollo prematuro de riesgo cardiovascular en la infancia y en la adolescencia.
Es necesario cambiar los hábitos
Según datos en población española del "Health Behaviour School Children Study", en torno al 44% de los adolescentes ve la televisión más de tres horas al día y un 30% dedica entre tres y más horas al ordenador. Por otro lado, un trabajo de la investigadora Itziar Hoyos Cillero, profesora colaboradora de la Escuela Universitaria de Enfermería de la Universidad del País Vasco, analizaba en 2008 el grado de sedentarismo de los universitarios.
Las conclusiones fueron rotundas:
Casi la mitad de los alumnos dejan de hacer deporte en el paso entre el bachillerato y la universidad. Las razones que argumentan son la falta de tiempo y de ganas. Por último, un estudio reciente publicado en la revista "Archivos de Medicina del Deporte", llevado a cabo entre 18.000 adolescentes españoles de 13 a 18 años, concluye que el sedentarismo afecta al 41% de los niños y al 52% de las niñas, mientras que la hipertensión es un problema para el 40% de los chicos y el 25% de las chicas.
Más deporte.
El Programa Thao, además, destaca que durante los fines de semana, el tiempo dedicado a la actividad física se reduce de manera considerable a menos de una hora al día (hasta un 43% de los jóvenes no realizan ninguna actividad o deporte los domingos). Por el contrario, se incrementa de forma notable el tiempo dedicado a actividades sedentarias relacionadas con las nuevas tecnologías, sobre todo, el uso de consolas y ordenadores. Los datos constatan que la utilización de estos aparatos se incrementa hasta un 82,5% los sábados y domingos. Los expertos remarcan la importancia de los progenitores para potenciar la actividad física de sus hijos.
Promover el deporte con imaginación
Un estudio reciente de la Universidad de Leeds (Reino Unido), publicado en la revista "Journal of Health Psychology", ha constatado que cuando la actividad física se estimula con el fomento de máximas como "serás más feliz", los resultados son mejores que con motivos racionales como "estarás más sano". Las estrategias actuales sólo se dirigen a explicitar las mejoras para la salud que representa la práctica de ejercicio físico. No obstante, los expertos aún estudian los motivos de tales resultados, aunque una de las hipótesis apunta que los beneficios emocionales son más inmediatos que los racionales.
