VALVULAS CARDIACAS PARA RECIEN NACIDOS
Los niños que nacen con válvulas cardíacas defectuosas que no pueden ser reparadas necesitan un recambio valvular. Hasta ahora se puede optar por recibir una prótesis mecánica, un injerto de un donante o bien una válvula procedente de tejido animal. Sin embargo, estas nuevas válvulas no siguen el desarrollo normal del niño, por lo que deben ser sustituidas más adelante. Por este motivo, la ingeniería tisular está intentando aportar soluciones a este problema: un grupo de investigadores de la Universidad de Munich ha desarrollado válvulas cardiacas infantiles a partir de células madre derivadas de cordón umbilical.
Las células se introdujeron en ocho válvulas cardiacas, hechas con material biodegradable, y se cultivaron en laboratorio. Crecieron formando una capa de tejido y produciendo elementos importantes de la matriz extracelular, que son esenciales para la estructura del tejido. Y se constató la existencia de colágeno, glicosaminoglicano y elastina así como elementos que se hallan normalmente en los tejidos cardiovasculares. Esto indica que las células madres se habían diferenciado dando lugar a este tejido concreto.
No obstante, quedan todavía cuestiones a resolver, antes de que pueda aplicarse a la práctica diaria, como cuál es el material de soporte más adecuado para la estructura y analizar si estas válvulas que han "nacido" en el laboratorio funcionan cuando se implantan en el corazón. Sin embargo, los investigadores apuestan por el futuro: esta creación de tejido proporciona la posibilidad de tener un sustituto ideal de válvula cardiaca duradera a lo largo de la vida del paciente y que tiene el potencial de crecer y cambiar su forma según sea necesario.
